domingo, 27 de junio de 2010

La derrota en la mente.

Una de las preguntas recurrentes que se hace el ser humano a lo largo de su vida es: ¿se nace con la actitud, o ésta se va adquiriendo según las vivencias? Muchos lo han estudiado y creen que tiene más que ver con una conciencia colectiva que con algo genético, pero la onda es que México y su selección siempre nos quedamos "a medias", en el "ya merito" y con la actitud de rescatar lo mejor o, como dijeran las abuelas "lo menos pior" de nuestra actuación en el extranjero, recurriendo a los pretextos y a la mala suerte, este mundial y en especial el partido México-Argentina no podía ser la excepción.
Por el lado sentimental, la balanza se inclina hacia la seleccción Azteca, pero en la realidad todo indica que Argentina es superior por una sencilla razón, que es la finalidad del futbol: meter goles. Nadie dice que México no sepa jugar, lo que sobra en el país son pierns fuertes y estrategias inteligentes, pero la mentalidad de perdedores es lo que lleva a los mejores al hoyo.
No es novedad que la falta de confianza sea determinante para salir adelante, lo dicen psicólogos, sociólogos y hasta el menos letrado sabe el poder que la mente ejerce sobre el cuerpo. Pero ¿qué es eso que detiene a los futbolistas mexicanos? Nadie sabe, nadie supo, sólo se puede suponer que es el conformismo y la presión sobre los hombros de tener a más de 100 millones de personas esperando un buen resultado de ti. Definitivamente es eso, es estar condicionados a siglos de sometimiento, de tener la bota marcada en el rostro.
Pero, sin ninguna duda, lo que más golpea es estar a gusto con ese modo de vida, porque desde pequeños, por tradición histórica, se nos enseña a que si no se puede ser el primero, lo mejor es no ser el último. Y, lastimosamente, los seleccionados tienen todo: importantes presupuestos, trato prefencial, atención de la prensa y carisma para ser de los mejores del mundo, peroles falta actitud.
Con jugadores como Rafael Márquez se comprueba que realmente en México hay talentos, pero que la contaminación de una actitud negativa es lo que mantiene al país en la sombra. Para fortuna de todos sí se cura, porque los futbolistas mexicanos hacen grandes papeles en clubes de renombre. sólo hace falta "coco wash" para creer que sí se puede y lo ideal sería mandar a los seleccionados a entrenar al extranjero para que no se ensucien de negatividad.
BRENDA

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