lunes, 12 de septiembre de 2011

Solterona...pero feliz.

Nadie va a decirme nunca lo que tengo que escribir, no soy una persona que conozca de límites, por desgracia de muchos y para mi fortuna personal me rebelé a la educación de casa. Y me alegro.


Para los primos de la familia no soy mas que una pretenciosa al ser la única mujer joven con una licenciatura, para mi ellos son perdedores y a pesar de haber rebasado todas las expectativas de la familia, para los que me conocieron en la Universidad soy una fracasada. En un principio así me sentí, pero no más, aunque suene como ardilla de Chapultepec, el empleo, de la misma manera que el amor debe ser el correcto, superar las expectativas, retarte cada día y en especial exigirte ser mejor persona todos los días.


Hay quienes, de la misma manera que les pasa con las relaciones de noviazgo, encuentran su mejor trabajo a la primera que lo intentan, pero hay quienes se conforman y nunca saben lo que hay más allá de lo que conocen.


¿Que si envidio el trabajo de los demás? A veces, pero cuando estoy en mis sagrados aposentos con tiempo sobra para gastarlo en lo que me dé la gana, me alegro de estar en donde estoy, porque al final del camino quedará sólo el "fue" (ojo, no el fua).


A veces siento que la vida es injusta y que debería haber un equilibrio en el que cada quien ocupara el lugar para el que sirve, pero entonces ¿de qué nos reiríamos? no existirían los chistes de burócratas,ni lo de presidentes.


Hay días en los que veo comunicadores a los que me gustaría decirle: "Permítame corregirle sus horrores" pero entonces me pongo a pensar lo que yo haría en esa posición, por eso no lo hago y porque finalmente cada cual tiene un poco lo que se merece y tal vez, solo tal vez, no estoy en derecho de pedirlo, quién sabe.


Así como nunca me voy a casar, quizá nunca encuentre mi trabajo ideal y merecido y seré una "solterona del trabajo" pero las dejadas también nos divertimos y según lo que me han dicho los observadores imparciales, tengo cara de soltera porque sonrío. Así que no me casaré ni tendré buen trabajo...¿y?