martes, 25 de octubre de 2011

Mi ángel

Por los largos trechos que he caminado me encontré un precioso ángel, que me cautivó con su sonrisa, me llenó el corazón de fuego y el alma de paz. Yo daba la vida por él, pero nunca fui correspondida, eso me entristeció pero no perdí la esperanza.

Mi ángel encontró su propia felicidad y yo sólo me conformaba con verlo de lejos, con ver que esa sonrisa que llenó mi vida estaba iluminando a alguien más. Llegué a aborrecerlo por arrancarme de su existencia, pero después comprendí que me busqué mi propia desgracia, porque lo maltraté y herí su frágil corazón.

Seguí mi vida y conocí a otros seres valiosos, pero nadie como mi ángel, el primero que estrujaba mi corazón y derretía mis sentimientos con sólo pensar en él. 

Hoy ese ángel se ha ido dejando una imborrable huella en los que lo conocieron, nos dejó sin él, pero queda su enseñanza: ante toda adversidad una sonrisa, esa misma sonrisa que nos dio una y otra vez. Su cuerpo no está, pero quedan anécdotas incontables de quien con su carisma llenaba una habitación entera.

Hoy amo de nuevo al ser que, a mis ojos es impresionante, lo adoro más intensamente que nunca, he madurado y mi amor crece cada día más...pero nunca va a borrarse mi ángel, porque me enseñó a valorar el amor, porque todo él fue una lección de vida, fue mi primer amor, mi hermano, mi amigo y lo quise tanto en cada etapa.

Gracias Dios mío por prestarnos un tiempo a un alma libre, atrapada en un cuerpo tan bello como su esencia.