lunes, 2 de julio de 2012

Elecciones así a secas.

Me siento como las madres que encierran a sus hijos a las "granjas" de rehabilitación: sentí que todo iba a cambiar, que por fin se iba a lograr, pero dentro tuve esa espina de que todo se iría al caño en algún momento.

No estoy sorprendida, eso ya se veía venir, fui un ama de casa que esperó a que el marido cambiara y le dejara de pegar, ya no creo en las instituciones, ya no creo en los partidos políticos, pero en especial, ya no creo en mi México, el mismo que se deja engañar.

Estuve de cerca en las elecciones, y vi, con mis propios ojos cómo se hizo el "carrusel", pero no pude hacer nada y eso me llenó de rabia, tuve que lidiar con perros entrenados que se hacen llamar Representantes de Partido y que con orgullo portan sus emblemas, dando a entender lo que valen, lo poco que valen.

Vi lo mismo de siempre, viví lo mismo de siempre, pero supe algo nuevo: no es cierto que los jóvenes hayan despertado, son zombies amaestrados desde pequeños para hacer lo que su partido quiere.

Vi confusión, desesperanza y porquería, pero no me sorprende, consulté las redes sociales y lo mismo de siempre: gente hablando de futbol, de amoríos y de nada, hablando de todo excepto de lo que importa. Creí que estas elecciones iban a ser distintas pues Facebook y Twitter de verdad lograrían un cambio, pero me dí cuenta de algo: a la gente no le hace falta información, le hace falta conciencia para saber usarla, huevos para saber qué hacer con ella, son analfabetas, que de nada les sirve saber, porque no saben qué hacer con lo que saben.

Lloré de dolor, de disgusto, de desamor, porque amo tanto a mi país y me sigue correspondiendo de la manera que lo hizo ayer, me siento casada con un alcohólico, siempre esperando el siguiente golpe.

Quizá yo tengo la culpa, por amar a quien no debo, pero yo no escogí nacer en México y no quiero esta realidad, quiero que mi país cambie, que en serio lo haga, pero es trabajo de cada uno y tal parece que ese uno es sólo interpretado como egoísmo.

Por favor Dios, llévanos de aquí a los que somos conscientes, no nos dejes en manos de esta gente, y si no vas a hacer el milagro, danos la fortaleza de soportar lo que viene.

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