viernes, 8 de noviembre de 2013

Abrazo

Que todo comience por un tierno, húmedo y lento beso, que sea un comunión de amor, de deseo, que el beso entibie el cuerpo, que las manos se muevan, temerosas de las formas nuevas pero seguras en el terreno tan anhelado.  Besar tu cuello, lamer tus orejas en cada rincón, oírte gemir, pedir más, pedirlo con voz tierna y entrecortada, sentir tu pecho ardiendo y confortarlo con caricias ruidosas, estrujarte, sentir tus manos de hombre en mi cuerpo deseoso. Bajar lentamente sobre tu cuerpo, morder tus muslos, chupar tus ingles y encontrarse de frente con eso que te hace varón. Verlo erguido, húmedo, besarlo con deseperación, succionar, morder, besar cada centímetro, cada pliegue. Que dé vida, que te den ganas de llevarlo dentro. Subir en tus piernas y dejar que entre despacio en mi cuerpo, recibirlo al ritmo de la pasión, mover frenética las caderas entre tus manos, que suban despacio y se encuentren con los senos deseosos de besos. Llevar mis labios a tu rostro, a tu cuello a tu pecho, poner mis dientes por el camino. Tenerte sobre mí, dentro de mí, descargando tu furia, dejándote llevar por los instintos, golpeando mi rostro, mis muslos y fundir todo en un abrazo dulce. Explotar juntos, gritar, aguantar la respiración, sentir la inundación entre las piernas. Prolongar el abrazo y empezar de nuevo.

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